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Los Efectos de ser Única Yo

“¿Por qué quieres ser asistente del Pastor?” Me preguntó un miembro de la Junta durante una entrevista a mi Esposo y a mí, desde Puerto rico. “¿Acaso no te basta ser una esposa de pastor normal?” Insistió él.

“¿Acaso le bastaría a Pablo quedarse entre los discípulos y estar a la sombra de ellos en Jerusalén?¿ Dónde estaría la iglesia entonces?”, le hubiera constatado… pero solo le dije: “Yo no soy llamada para ser una esposa de pastor. Yo soy llamada a ser un ministro y para ser eso tengo que tomar responsabilidades, ya que estoy en proceso de ser ordenada para ser Presbítero.” (Finalmente, fui ordenada el Año 1995, una de las pocas Puertorriqueñas en ese entonces en la Iglesia del Nazareno. Creo que fui la segunda o tercera).

La ironía es que como 12 años después esa misma iglesia eligió una Pastora, una amiga mía.

Unos 4 años después,  un Líder en Kansas City, nos llamó a su oficina. Quería hablar con nosotros sobre el llamado que ambos teníamos de misionero, (que  todavía tenemos).  Refiriéndose a mí, “¿Has considerado moverte hacia un lado y dejar que tu esposo haga su ministerio?”

Por la esquina de mis ojos vi que Todd quería responder, yo le gane, “Yo nunca me he metido con el ministerio de mi esposo. El tiene su ministerio y yo el mío. El tiene su llamado, y yo el mío. Aunque sean llamamientos separado, sabemos cómo trabajarlo juntos.” (Posiblemente le hubiera dicho que yo no vi ningún discípulo en la Biblia hacerse un lado para que Pedro haga el ministerio solo.) Le respondí sin pena. Mi esposo le afirmó que ni yo ni él impide al otro el llamamiento. Trabajamos juntos y nos complementamos muy bien. Todd también le exigió que le hiciera la misma pregunta a el. Yo sonreí.

Houston Work and Witness
Raqui praying for a couple who lost everything in the Port Arthur area.

Estos son pocos de los ejemplos de lo que yo he pasado durante mi vida. Preguntas que unos encuentran irresponsables y absurdas como cristianos, sin embargo, otros lo encuentran necesarias. Nos es que están opuestos a mí sino dudan mi llamado. Nunca he podido entender completamente el porqué. Nunca lo deje que me impidiera del llamado de Dios. Solo sé que yo tenía y tengo un llamado. Y cuando yo tenía 14 años yo respondí como Isaías 6:8, “Entonces oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”

No es para decir que todo ha sido fácil… algunas veces han sido súper difícil, otras veces súper fácil. (¿Pero, para quien no?) He tenido, como todos llamados al ministerio, que pasar por muchas tormentas en la cual he sido empapada por un aguacero. También he pasado por muchos arcoíris por decir. De cualquier forma, he visto la mano de Dios obrando en todo momento, en las vidas de personas quienes le hablo de Cristo, lo cual me dice, que estoy siguiendo su voluntad.

El Dr. Jerry Porter siempre me decía que el llamado de Dios es seguido por afirmación en las personas que uno trae a los pies de Cristo y el crecimiento de otros en su vida espiritual. El me reafirmó mi llamamiento muchas veces. Gente como él son muy importante en la vida de mujeres como yo.

Entonces, ¿que es necesario para confirmar un llamado? Primero, quiero decir que TODOS somos llamados a compartir el mensaje de Cristo. TODOS somos llamados a trabajar en la obra. TODOS somos llamados a amar y ser como Cristo. Sin embargo hay un grupo específico que Dios Llama para ser Pastores, Misioneros, Maestros, etc.

July 4 Baptisms
Estrella getting baptist by her pastor Mother with Pastor Dad assisting.

1. Este llamado viene del fondo del corazón, con una pasión enorme. Esta pasión no se puede apagar. Una persona con la pasión de Cristo no puede ver al ser humano como todos. Vemos el ser humano perdido y siempre queremos ayudarles. Queremos que encuentren a Cristo. Queremos ayudarles a mantener esa relación con Cristo. Queremos que encuentren la Santidad. Esta pasión viene en todo lo que hacemos, se derrama en nuestras vidas hasta en nuestro hogar. Algunas veces hasta nos hace llorar. Yo me encontró con lágrimas siempre que veo una cuidad o grupo de gente, o un individuo; porque siento el dolor y confusión de su ser perdidos y lastimados. El corazón compasivo y empático es parte de Cristo. Cuando hablas de Cristo y la escrituras la pasión se escucha.

2. El llamamiento siempre se encuentra en las escritura. No importa cuántas veces y que verso lees, siempre ves el llamamiento en los versículos. Cuando Dios llama, El usa las escrituras para dirigirte hacia ese llamado. Dios habla a nuestros corazones por las escrituras. También durante nuestro tiempo de oración. Escuchando la voz de DIOS en nuestro ser… una voz que, trate lo que trate, no puedes apagar. Y mientras más lees, más oras y escuchas la voz de DIOS, más fuerte sientes ese llamado. Para mí, era siempre lo sentía en las historias de los profetas (Como Jeremías 1:4-10), el llamado de los discípulos, el gran mandamiento y otros similares. Pero cuando lo ví en la historia de la mujer samaritana y en Ruth sabía que era de Dios. Cuando oraba sobre el llamamiento, y en días presentes, también, siempre escucho su voz. (El puede ser muy demandante cuando quiere.)

3. Lo ven otros alrededor de nuestras vidas. Durante nuestra vida, otros ven el don de pastor, misioneros, líder y maestro. La gente misma, nuestra familia y amigos, te afirman ese llamado. Ellos forman parte de nuestros mentores lo cuales necesitamos mientras el llamado se desarrolla. Es importante hablar con nuestros pastores y líderes que nos conocen y nos han visto crecer.  Mis padres, como misioneros y mis pastores, fueron mis mentores. Además de ellos, habían otros líderes que cuando yo les conté que sentía el llamado, ellos (todos) me abrazaron y me apoyaron. Lo más importante es que ellos mismo me mentaron y me enseñaron como ser un ministro. Fueron ellos quienes me prepararon por medio de responsabilidades y trabajos que me daban. Así ellos y muchos más, me reafirmaron el llamado. {Gente muy especial y les doy gracias: Revdo. Bill Porter, Dr. Jerry Porter, Roger Hahn, Dennis Bratcher, Noemi Vasquez-Pla, Revdo. Manuel y Norma Guzmán, Dr. Harold Culbertson, para nombrar algunos}.

 

4. Tus dones y habilidades son dadas para seguir ese llamado.  Uno nunca sabe porque tenemos ciertas habilidades que se transforma o apoyan tus dones. Sin embargo, todo eso ayuda al llamamiento. Es aquí en que yo vi más mi llamado. El don de enseñar y dar el mensaje de Cristo con todo fervor, fue una forma de ver el llamamiento más firme. También el don de traducir, de ayudar y más son necesarias para compartir el evangelio. Si tenía duda de mi llamado, solo tenía que recordarme de mis dones y ver que el llamado era grande.

5. El hambre por la educación teológica, bíblica y otros… el apetito de aprender más se multiplica porque uno que es llamado quiere servir con las mejores herramientas. Algunos vienen a donde mi diciéndome que solo necesitan la biblia. Si eso fuera correcto Jesús no hubiera estado con los discípulos por tres años. Le hubiera dado el manuscrito del Tora y ya. Si eso fuera verdad Pablo no se hubiera ido a estudiar por 4 años después que Jesús lo transformo y llamo. La Biblia es lo más importante pero no es lo único que necesitamos para el ministerio. Un llamamiento verdadero, de Dios, viene con un apetito de saber, aprender y leer más. Porque ese apetito no se puede llenar con solo pan. Necesitamos aprender de la gente, de la historia, de vida y más. La educación llena todo eso y nos da más apetito para querer aprender más… porque siempre queremos equiparnos con lo mejor para hacer el mejor trabajo. Pues sabemos que el llamamiento no es solo predicar… va más, mucho más allá… y la predicación tiene que estar firme.

Entonces, ¿cuáles son las “efectos” en mi vida? Pues, que como mujer latina, más específica, puertorriqueña, llamada al ministerio, tengo que mantener una vida de acuerdo a mi llamamiento. Pase lo que pase. Eso significa que tengo que mantenerme conectada con Dios en todas las formas ya nombradas. Y es difícil pero no es en vano. He tenido mucho más cuentos de los buenos que de los pocos malos. He visto niños, jóvenes y adultos venir a los pies de Cristo ser santificados  y llamados. Y eso hace todo lo que paso y he vivido, valer, MUCHO, la pena. Porque ésta vida única que vivo, la vivo por Cristo. En las palabras de Pablo:

“..con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas; por honra y por deshonra, por mala y por buena fama; veraces, pero tenidos por engañadores; conocidos, pero tenidos por desconocidos; como moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos..”   –2 Corintios 6:7-9 (NVI)

Asi que sigo  adelante…. Con Cristo a mi lado, porque “para mí el Vivir es Cristo y el morir es ganancia.”—Filipenses 1:21. ¿Qué más puedo decir? Esta vida Única que me regalo mi Dios…es…únicamente SUYA!!

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Ser Una Columna

El pasado domingo nuestra iglesia tuvo una despedida para una de las más maravillosas mujeres que he conocido. Aunque ella insiste que solo tiene 35 años de edad, ella ha sido una gran bendición para muchos, por lo menos en nuestra iglesia, por 71 años. Ella se mudara cerca de su familia mas al norte. Fue un momento agridulce, como siempre. Yo la llamo “Una de las cuatro columnas originales” de nuestra iglesia. Ella es, en muchas formas, la fiel, justa y amorosa persona que Noé fue en el viejo testamento. Es difícil explicar cómo e Vicky sin reír. Digo, Vicky saluda a todos con una sonrisa, sonríe cuando ora, y aunque ella cante como “una rana con dolor de garganta”, (sus palabras, no las mías) ella alaba al Señor con una sonrisa. Si le preguntas, “Como estas hoy?” siempre dice, “Estoy bendecida!”, aunque no se sienta bien. Ahora que se va, nuestra columna nos faltara. Entonces, que haremos cuando sentimos que la iglesia va a empezar a inclinar sin ella? Así que le pregunte, “Vicky, Quien tomara tu lugar?” Ella me sonrió y dijo, “Todos.” Bueno, esos son unos zapatos grandes que llenar si se toma todos! Mejor dicho, esta es “Una columna fuerte que reemplazar!”

Vickie and us
Our Dear “Strong Column” along side us. (I’m the short one)

Llega el tiempo, en la vida de la iglesia, que perdimos una columna fuerte y bendita. No creo que la gente entienda el significado de esto. La congregación está hecha de muchas partes de un solo cuerpo. Algunas de las partes son absolutamente esenciales. Nos preocupamos mucho más perder un ojo que la uña. Es más difícil reemplazar grandes líderes. A menudo, nadie quiere tomar el sitio que deja atrás el líder. Algunas veces es porque no saben lo que cuesta ser un líder, o simplemente es difícil dejar a otro que tome su lugar. Algunos creen que no están bastante adecuados para dirigir. Algunos creen que no tienen los dones o habilidades correctos para tomar su lugar. Sin embargo, otros esperan que el pastor, en mi caso, los pastores, les pregunten. Algunos creen que pueden cubrir el espacio pero no tienen la perseverancia de hacerlo o posiblemente son mejores poniendo la piedra que aguantando la piedra. A pesar de todo, alguien tiene que moverse a tomar el lugar. Una cosa que yo creo, si Dios lo pone en el corazón de uno, si uno tiene la capacidad y humidad, entonces camina hacia adelante y aguante ese techo! Todo lo que necesita e entrenamiento de como aguantarlo bien… y posiblemente un poco de desodorante…

Gente como Vicky toman un paso adelante y se quedan persistentes en un lugar, porque como ella dijo, “Dios me llamo aquí para una razón y me quedo aquí por bien o por mal…” Ella era, y es, fiel a través de todo, sin importar la circunstancias. Ella nos recuerda que, como un esposo/a se compromete el uno con el otro, los individuos de cuerpo de Cristo hacen un compromiso con El cuándo El entra en nuestro corazón. Ah todos aquellos “Vicky”s en nuestras vidas, GRACIAS!!! Por ser una fuerte y única columna que nos recuerda que la gente de Cristo están aquí: “para vivir unidos desde este día en adelante, para bien o para mal, en riqueza y en pobreza, en enfermedad y en salud; para amarte y cuidarte…”